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domingo, enero 25, 2026
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“En dos años no hubo un peso puesto en infraestructura”: enojo por el estado edilicio de Filosofía y Letras

Celia Medina es docente desde hace más de 20 años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán. Durante sus primeros 3 años de desarrollo profesional trabajó como adscripta en una cátedra sin recibir remuneración económica. Desde que ganó el primer concurso en el 2000 y hasta el día de hoy, enseñó Filosofía de la Ciencia en la carrera de Filosofía; Teoría e Historia de la Ciencia en la carrera de Química y Epistemología en la carrera de Comunicación.

Hace algunos días realizó un posteo en su cuenta personal de Facebook al que tituló: “Facultad de Filosofía y Letras: bitácora del retorno a la presencialidad cuidada”. En su relato cronológico enumera una serie de situaciones irregulares que no solo le impiden desempeñarse en su ámbito laboral con comodidad, si no que develan la ausencia de recursos básicos para asistir al edificio tanto a enseñar como para aprender.

“Entiendo que la existencia de la Universidad Nacional pública, laica y gratuita es una gran conquista y la voy a defender a muerte. Defenderla también significa cuidarla, no solo del maltrato de quienes asisten como estudiantes, docentes y no docentes, sino también del robo y, sobre todo, el robo de las autoridades”, sentenció en diálogo con eltucumano.com la docente autora del posteo.

Según su relato, Filosofía y Letras arrastra un problema edilicio bastante serio desde hace muchos años, que se profundizó con la creación de las carreras de Trabajo Social y Comunicación. “Al independizarse la carrera de Psicología, se pudo albergar a estas dos nuevas carreras, pero se lo hizo con mucho esfuerzo edilicio y de los docentes, son carreras con muchos estudiantes el problema edilicio fue peor. La carrea de Comunicación se creó prácticamente sin presupuesto. De hecho, hay docentes que son hace años auxiliares y jefes de trabajo práctico y no pueden ascender porque no hay puntos”, recordó.

Entre las críticas que realizó Medina, recalcó algunas carencias previas a la pandemia, que en algunos casos empeoraron en los últimos dos años. Falta de aulas, baños en malas condiciones. “En un momento yo gozaba del privilegio de un anfiteatro para dar clases. Cuando disminuyó la cantidad de alumnado, me pasaron a un aula de dos módulos, que alberga alrededor de 70 alumnos. Los estudiantes se sentaban en el piso, al rededor mío y no me podía mover. Se abría una sola ventana. Ahora, por la pandemia supuestamente me cambiarán a una más amplia”, detalló.

Con respecto al posteo, explicó que fue un descargo ente el hartazgo de la falta de inversión en infraestructura y cuidado del edificio. “Una vez se tomó examen escrito en un aula sin luz porque había un cortocircuito. Hay muy pocos baños que funcionan y los que funcionan no tienen puertas. Sin mencionar que el agua no es potable, porque hace 20 años les falta la tapa a los tanques”, reclamó. Además de estas situaciones, recalcó que hay muchas paredes con humedad tras el período de lluvias y en algunos casos se torna peligroso por las conexiones eléctricas.

“Me parece que todo el 2021 lo podrían haber usado para preparar la universidad para la vuelta, pero no se hizo. Entiendo que en los primeros seis meses de pandemia nadie sabía qué iba a pasar o qué hacer, ¿pero después? Todo el primer año de pandemia, no se invirtió en infraestructura y ni siquiera se pagaron las plataformas como zoom, o meet para que podamos trabajar virtualmente, recién lo hicieron después de un año. En marzo del 2021, empezó el sistema de burbuja todos sabían que iba para largo, se ahorraron un año de luz, conexión de internet, de papel. ¿Esa plata, por qué no se usó para arreglar los baños por lo menos?”, expuso.

En esta dirección, la docente universitaria indicó que, la respuesta de las autoridades ante el cuestionamiento de los docentes por la vuelta a la presencialidad en estas condiciones, no fue satisfactoria. “La Decana nos dijo que hay un proyecto de acá a tres años”, dijo.

Las fallas en las cuestiones edilicias no so no único que necesita atención en la Facultad de Filosofía y Letras. Los recursos humanos y materiales también son escasos. “Compartimos oficinas que en muchos casos no tienen ni internet ni computadoras”, aseguró. Por su parte, desde hace 17 años dicta sola la materia de Epistemología para Comunicación. “Las cátedras unipersonales, son muy comunes”, subrayó.

“¿Dónde está la plata que se ahorraron en luz, en papel y en construcción durante la pandemia?, en ese período prácticamente no hubo gastos. En la virtualidad usábamos nuestros recursos. Estamos peor que antes de la pandemia, no se cuidó y no se invirtió”, cerró Medina. 

fuente: el tucumano

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