La votación en una escuela céntrica estuvo demorada por un curioso hecho

“No se quería ir”, contaron autoridades de mesa sobre una señora que pedía a los gritos que le cumplan sus demandas. ¿Qué pasó?

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Minutos antes del mediodía, un hecho curioso interrumpió el normal curso de las elecciones. Una señora, de unos cincuenta años de edad, llegó a emitir su voto como otros miles de tucumanos en esta jornada democrática, pero algo la sacó de quicio. Su lugar de sufragio era la Escuela Monteagudo, ubicada en calles Moreno y general Paz, de la Capital. “Detuvo toda la fila”, asegura una de las autoridades de la mesa en la que ocurrió el incidente.

En medio de la paz y tranquilidad de la que gozan los actuales comicios en Tucumán, la señora ingresó al cuarto oscuro y, a los pocos segundos, salió con una actitud que tomó por sorpresa a todos. A los gritos, comenzó a denunciar que faltaba la boleta de su candidato. Increpaba a fiscales de partidos opuestos al suyo y los culpaba de ocultar a su elegido.

“Se acuarteló, no se quería ir, decía que no iba a salir del cuarto oscuro hasta que le trajeran la boleta”, contó una fuente del lugar a eltucumano.com. Sin embargo, la demanda de la señora era de imposible cumplimiento. ¿Por qué? Responden los propios protagonistas: “Quería una boleta de Mariano Campero”.

El intendente de Yerba Buena quedó fuera de la contienda legislativa en septiembre pasado, cuando en la interna que se disputó en el frente Juntos por el Cambio (JxC) fue derrotado por su par de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro.

“Recién cuando llamó a un familiar, que le dijo que Campero no estaba, ahí recién liberó el cuarto oscuro”, recuerda con algo de molestia una de las autoridades de mesa de la mencionada institución educativa.

Fuente el tucumano