Se llamaba Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick, había nacido el 9 de abril de 1908, el mismo año que su compañero por 40 años, pero en el archipiélago canadiense de Saint-Pierre-et-Miquelon . Su periplo empezó temprano a causa de la Primera Guerra Mundial, por la muerte de su madre, hasta que a los 20 años cruzó el Atlántico.

Se perfeccionó como pianista en el Conservatorio Nacional de Música. Cultivó una amistad con la musicóloga y compiladora Isabel Aretz y encaró otro periplo, a través de varias giras como concertista de piano.

En una de esas paradas, junto a la Orquesta Filarmónica, conoció a Atahualpa Yupanqui. Ambos tenían 40 años. Ella estaba sola por los caminos y deslumbrada por la música argentina. Él venía de varias rupturas amorosas alumbrando el arte popular.

Esa noche, bajo el cielo tucumano, no intercambiaron teléfonos, solo hablaron de Bach y se enamoraron para siempre. Con todo un mundo por delante para lucirse sola en los grandes teatros, decidió arroparse con el nombre de Pablo del Cerro, “El mundo folklórico no está preparado para que una mujer francesa firme contigo las canciones” le dijo a su marido. Don Atahualpa Yupanqui y Nennette tienen una vida en apariencia tan lejana como cercana: la pobreza de sus infancias , la luz de una vela, un libro, la soledad, el desarraigo, la música…

De niña escuchaba los trineos con la nieve en las calles, mientras su padre cantaba al estilo Tirol. Extrañaba al rugiente océano del océano el mismo que sentía dormido bajo el Cerro Colorado del norte Cordobés. Un vez un periodista le dijo si Yupanqui había pedido que deje su camino musical, y ella contestó: “renuncié a mi carrera porque ví en Atahualpa a un artista de una dimensión única, que había que acompañar. No todos nacen para ser estrella, otras estamos en la sombra, como el rugido del mar”. . . Gracias #pablodelcerro #nenette por el legado, por soñar con #atahualpa y dejarnos un camino lleno de rugidos. . . Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick (San Pedro y Miquelón, 9 de abril de 1908 – Buenos Aires, 14 de noviembre de 1990) Junto a Atahualpa compuso 65 canciones de enorme éxito, como “El arriero” y “Luna Tucumana”.

Silvia Majul

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